Situaciones emocionales que podrían enfrentar las familias

Protocolo de Acogida | Segunda Parte

El cambio al que se enfrenta el simbólico contexto de la familia, contempla cambios muy fuertes a nivel emocional, la ansiedad, el estrés, el temor a las nuevas experiencias juegan una mala pasada y de no contar con la red de apoyo que sostenga las inestabilidades que se producirán, los resultados pueden ser muy desfavorables.

Es por esto que queremos entregar este contenido, de prevención, de ayuda, de consulta, de soporte a todos aquellos corazones valientes que se atreven a vivir experiencias como la que ha motivado este proyecto.

A continuación, consideraciones emocionales a tener en cuenta:

  • A modo de cultura general y como dato muy útil, debemos decir que todos llevamos dentro de sí un dinosaurio que está dormido, esperando a que alguien lo despierte y poder manifestar su malestar con ganas. Esto se debe a que nuestra configuración cerebral contempla un apartado que se conoce en las neurociencias como el Paleocórtex, esta parte de nuestro cerebro es llamada así producto de los primitivo que es y de la forma en que  nos hace reaccionar cuando estamos molestos. Ahora que ya lo sabemos debemos domarlo y acostumbrarlo a controlar sus reacciones, que en la mayor parte de las veces son negativas.
  • Como consejo, cuando estamos muy molestos y podemos darnos cuenta de ello, es recomendable dar unos momentos antes de finalmente reaccionar, estos momentos se pueden extender de 6 segundos a 20 minutos, dependiendo de la magnitud de la molestia que podamos sentir. De esta manera podríamos evitarnos decir palabras o tener reacciones amparadas en la impulsividad, la ira y la impaciencia.
  • También debemos ser conscientes emocionalmente, esto es, conocer el inventario personal de los recursos, habilidades, virtudes, gustos, preferencias, que poseemos, es por tanto conocernos a nosotros mismos, de esta manera se logra una adecuada interacción intra e interpersonal.
  • Estar seguros de querer enfrentar esta experiencia es una de las situaciones que debemos conocer a conciencia. La seguridad nos da confianza, tranquilidad, nos quita el miedo y esto se lo podemos transmitir al resto de nuestra familia.
  • El matrimonio o pareja que ha tomado esta decisión debe ser consciente de sus capacidades e incapacidades frente a la decisión tomada, reconocer las debilidades y las flaquezas colabora en no hacernos falsas expectativas sobre sí mismos y sobre el otro, así evitamos desencantarnos de quien es nuestro(a) compañero(a) en la vida.
  • Como adultos y padres de familia, nos toca hacernos cargo de todos los asuntos que tienen que ver con esta situación de cambio, resulta obvio entonces, pensar en la fatiga, cansancio y estrés que esto nos provocará. Como consecuencia es posible que tengamos poca paciencia y que no toleremos lo que antes pasaba inadvertido. ¿Qué hacer en este caso? Tomar pequeños descansos durante el día, identificar los logros que hemos obtenido y alegrarnos por ello, pensar que es una victoria más que tenemos a nuestro haber, compartirlos con nuestra familia y dar una mirada positiva.
  • Debemos entrenarnos en lo que es la regulación emocional, la regulación emocional nos va a permitir controlar la impulsividad, evita la impaciencia, enseña a tener paciencia y a postergar los premios hasta llegar a la meta. Todo lo mencionado anteriormente lo debemos usar en cada momento, se debe convertir en un hábito de vida, con lo cual tenemos la responsabilidad de enseñarle a nuestros hijos a hacer uso de estas herramientas también. Cuando somos desregulados y lo somos habitualmente, nuestros hijos copian el modelo, un mal modelo por cierto, causando problemas y malos ratos en general.
  • También tenemos que ser autónomos emocionalmente, la autonomía tiene que ver con ser responsables, con el autoestima, la automotivación, con tener una actitud positiva. Se debe vigilar estas microcompetencias emocionales especialmente en nuestros hijos en edad escolar, ya que son ellos los que se verán más expuestos que nosotros los mayores a situaciones en las que se vea “perjudicada” su autonomía emocional. Los pre – adolescentes y adolescentes serán motivo de curiosidad, comentarios, bromas, presiones, etc. Que les harán sentirse débiles, pasados a llevar, poco acogidos. ¿cómo vigilar que esto no les afecte? Comunicándonos a diario con ellos, preguntando y resolviendo dudas y temores, intentando informar a quien corresponda en el colegio si la situación pasa de ser algo eventual a un hábito, siempre considerando si nuestros hijos así lo quieren, porque tampoco debemos ser invasivos.
  • Aconsejamos distribuir las responsabilidades que toda familia tiene, esto es, asignarle a los hijos según sus capacidades y edad ciertos roles y funciones que cumplir para colaborar en los quehaceres domésticos. Así es como reciclar lo pueden hacer los niños más pequeños. Ir de comprar al supermercado con la madre o el padre presta ayuda y además se aprende administración de los recursos necesarios para la alimentación. Las tareas deben ser rotativas, es decir, todos deben pasar por las diferentes tareas que se presentan en el hogar, vigilando siempre la edad, las capacidades y las responsabilidades que se puedan asumir. Los padres agradecemos mucho cuando nuestros hijos nos colaboran en estos quehaceres y la gratitud se manifiesta en premios como permisos para salir, satisfacción de ciertos caprichos y regalos en dinero, con lo que incentivamos que se repita esta colaboración hasta que se crea un hábito en nosotros.
  • Esperamos que todos tengan un sistema de valores familiares muy arraigados y que nada les haga flaquear frente a esta situación de cambio, esto es ser autoeficaces emocionalmente, la autoeficacia emocional no es vulnerable. Es decir, no debemos ser débiles ante comentarios tales como: “pero aquí todos fuman”, “es normal que nos dejes salir hasta muy tarde en la noche, todas mis compañeras lo hacen”, “para caerles bien a todos tengo que decir malas palabras”, etc.
  • Resulta muy bueno tener una actitud y pensamiento positivo, creer que lo que se está viviendo además de ser un desafío por la naturaleza del hecho es una fuente de aprendizajes que se debe valorar y sacar el máximo de provecho. Esta forma de ver la vida nos hace llevarla con mejor semblante, con agrado, las actitudes y pensamientos son contagiosos y qué mejor que contagiar al resto con cosas positivas, que alimentan el alma, cuidan la salud y liberan la mente del estrés.
  • Otro punto importante a considerar son las normas de la nueva sociedad en la que estaremos inmersos. Afortunadamente entre Chile y España no hay tanta diferencia, son algunas sutilezas las que nos hacen sentir que no estamos en casa, pero de igual forma hay que acostumbrarse y eso no pasa en un instante, hay que tener conciencia de que esta adaptación a las normas se irá produciendo a medida que socialicemos, experimentemos e interactuemos en los distintos ambientes que nos tocará hacerlo.
  • Todos tenemos habilidades sociales, estas son el conjunto de actitudes que nos permiten relacionarnos de una manera satisfactoria y socialmente aceptable. Esto incluye una buena resolución de conflictos en donde se medien las soluciones, se reflexione en pro del bien común, se evite la impaciencia, la impulsividad, la toma de decisiones bajo condiciones adecuadas, escuchar activamente y receptivamente a los demás, con atención y con intención de comprender, practicar la empatía.
  • Practicar el respeto a toda hora, aunque el respeto tenga una interpretación individual para cada persona, hay ciertas normas de respeto que son universales y que siempre debemos usar, para crear ambientes cordiales, costumbres amables que agradan en todas partes. Cuando practicamos estas pequeñas demostraciones de respeto hacia los demás podemos sentir el agrado que eso provoca en ellos y lo bien que nos sentimos de causar esos efectos.
  • Como padres debemos ofrecer un ambiente sano y protector para que nuestros hijos viertan los contenidos de su vida diaria y no se vean en la necesidad de hacerlo en lugares ajenos o con personas que no son idóneas, ocasionando esto el riesgo de que sean acogidos en ambientes que no están acordes con nuestros valores y principios que tenemos como familia.
  • Actuar con asertividad en tiempos de cólera no es fácilmente apreciable, es por eso que se recomienda a pesar de la intensidad de la situación que se vive, organizar el tiempo de manera que se puedan visualizar espacios diarios destinados a realizar actividades que colaboren con nuestro relajo y así poder equilibrar los estados de ánimo sin que se apodere de nosotros la agresividad y otras emociones que no deseamos en nuestra de vida.
  • Descansar la mente, nos ayudará a encontrar soluciones efectivas, nos permitirá mirar y contemplar la vida desde un punto de vista más amable y amoroso y también contribuirá a que la relación de pareja se mantenga estable.
  • Un punto importante que se ve en franca vulnerabilidad cuando estamos sumergidos en situaciones como la que merece este análisis, es la Relación de Pareja, hemos sabido de matrimonios o parejas que al cabo de un tiempo de emprender esta nueva vida en Barcelona están pensando en la separación, el desencuentro y desencanto por lo vivido es potente. El cambio de roles, de realidad, de clima, de amistades, la distancia, el idioma, son todos factores que juegan en contra, la forma de ser de cada quien.
  • Frente a una lamentable situación como esta no queda más remedio que pedir asistencia a los profesionales del área, hay que intentarlo todo, desde tener actividades por separado hasta practicar un deporte junto, establecer horarios de salidas recreativas y cumplirlos. Si nos entusiasmamos juntos en venir, juntos debemos enfrentarnos a todo y no abandonar la causa habiendo recursos internos o externos que se pueden usar para salvarnos de esta “mala racha”.
  • Veremos ir nuestra relación relación de un extremo a otro, nos sentiremos solos, tendremos pena y rabia, nos arrepentiremos de haber venido y nos reprocharemos hacerle tanto daño a quien es nuestro(a) compañero(a) en la vida, nos encontraremos con nuestros puntos débiles y con el del otro(a) también, cosas nunca habíamos visto y esa impresión no es grata, se produce un alejamiento y confusión entre lo que se siente, lo que se tiene y lo que se espera. ¿Qué podemos hacer? Mucho!. Empezar por pensar en las cosas no son ahora o nunca, debemos ser empáticos con nuestro amado(a) y tratar de entender su situación, respetar su pena y su rabia, no descalificar y evitar comentarios que sean ofensivos o que hagan dudar de nuestros sentimientos hacia el otro, hablar con asertividad, recordemos siempre lo siguiente:

–          Si Yo no estoy bien, nada lo estará. Hay que encontrarse bien con uno mismo, serenarnos y despojarnos de todos los sentimientos de culpa que tengamos.

–          Demostrar que estamos siempre a su lado, que verle feliz me compensa y nos hace feliz también, somos ambos felices.

–          Debemos pensar que nuestro(a) compañero(a) ha elegido cada día estar conmigo, libre y voluntariamente y que podemos mantener nuestro amor aunque no estemos de acuerdo con todo.

–          Reconocer abiertamente con una palabra, un gesto, un beso o una mirada de agrado cuando encontramos a nuestra pareja haciendo algo que nos ayuda, nos gusta o por nosotros. No debemos olvidar ser agradecidos.

–          Cuando tengamos que dar nuestra opinión, debemos primero escuchar activamente y luego partir nuestro aporte diciendo: “entiendo que…”, “también es cierto que”… (tratando de no usar peros, porque los peros tienden a descalificar los mensajes del otro), “por lo tanto sugiero”… Proponer cambios que favorezcan a ambas partes es una buena medida.

–          Tenemos que ser cariñosos y demostrarnos afecto habitualmente, incluso cuando no estamos de buenas, mirar a los ojos, preguntar cómo ha estado el día, una caricia en la cabeza, tomarse las manos, un beso, mantener el contacto físico.

–          El legítimo enojarnos o molestarnos por algo que no nos parece bien, pero a la vez hay que decirle a él o ella que nuestro enojo en ningún caso pone en riesgo nuestro amor hacia él/ella.

–          Si el ambiente está muy tenso, es mejor dejar la conversación para otro momento. Las cosas no son “Ahora o Nunca”.

–          Perdonarnos a nosotros mismos, quitarnos los sentimientos de culpa por no ser lo fantásticos que quisiéramos ser.

–          Debemos apoyarnos en lo que nos va bien, es el soporte frente a la adversidad.

–          Algo importante y contradictorio pero con sentido es no darle tanto tiempo a este problema con la pareja y no olvidar nunca el principio de que: “si Yo no estoy bien, nada lo estará”. Preocúpate y ocúpate de ti mismo, para poder estar con tu compañero(a).

  • Pasando ahora al tema de los hijos con encontramos con una frase muy común: “hijos pequeños, problemas pequeños; hijos grandes, problemas grandes”. Frente a esta verdad lo mejor es actuar a favor de la prevención y de resolver los conflictos a tiempo, otro dicho que acompaña esta parte de nuestras vidas es: “prevenir es mejor que curar”.
  • Los padres tenemos el deber de estar informados de cómo es el crecimiento integral de nuestros hijos, vigilando desde su alimentación hasta el desarrollo de su espiritualidad.
  • Las personas que elegimos la familia además de una vida profesional, jugamos a cuatro bandas siempre y para jugar y ganar es necesario observar, informarse, aprender y poner en práctica lo aprendido, de lo contrario veremos como el juego se hace cada vez más difícil.
  • No olvidemos los padres de familia que somos los contenedores emocionales de ella, incluidos nosotros en ello. Nuestros hijos buscan en nosotros el consuelo, la seguridad, la confianza y la aceptación y de alguna manera los padres hacemos lo mismo. Los hijos nos reconfortan, nos alegran la vida y la llenan con su existencia, nuestros hijos le cambian el aroma a las mañanas, amanece con los ojos de ellos y anochece también con sus risas y sus lágrimas, ésta es la parte hermosa y apetecible familiar, una parte que también está expuesta y vulnerable frente a los cambios socioculturales, dado que el agotamiento, la impaciencia, el exceso de trámites y burocracia del sistema, las dificultades del idioma, el cambio de moneda, entender el sistema colaboran a que los padres estemos menos receptivos a las bondades de la vida familiar. Atención con esto!!!
  • La adaptación de los hijos tiene algunas variables:

–          Si son pequeños la adaptación se refiere más a horarios, programas de TV, comidas, juegos. El idioma no es problema, mientras más pequeños más fácilmente aprenden gracias al juego y canciones que enseñan en el colegio.

–          Los más grandes se ven expuestos a ser el centro de atención ya sea positivo o negativo, en esta edad los alumnos suelen tener algunas costumbres poco amables como burlarse de los que son distintos a ellos, imitarlos en su forma de hablar, hacer bromas con el lugar de origen, etc. Situaciones que no son graves, pero que para las personas recién llegadas constituyen otra molestia que se agrega a todo el proceso. Lo que se recomienda en estas circunstancias es escuchar las quejas de nuestros hijos y restarles importancia diciéndoles que todos tiene que acostumbrarse a esta nueva situación y que esto durará un par de días hasta que pase la novedad, luego de eso se le puede sugerir que con quien se sienta más a gusto se le puede invitar a nuestra casa para que nos conozca y así abrir un espacio de mayor amistad.

–          El año escolar en el Hemisferio Norte comienza en Septiembre, este hecho ocasiona que haya un desfase con el comienzo del año escolar del Hemisferio Sur, puede suceder que nuestra llegada a Barcelona coincida con el comienzo del año escolar y debamos incorporar a nuestros hijos inmediatamente a clases, lo que traerá como consecuencia que los meses de clases de ellos serán 15 ó 16 meses en vez de 9 meses como es lo acostumbrado.

–          Con lo anterior nos enfrentamos a un cansancio y fatiga escolar, que debe ser considerado y atendido tanto por los padres como por el colegio. Sería adecuado informar a los profesores tutores de esta situación, para que establezca una red de apoyo, que sin bajar las exigencias propias del nivel, se hagan algunas vistas gordas para no presionar tanto a estos alumnos.

  • El siguiente punto está dedicado especialmente al Bienestar Emocional: esperamos que todos puedan percibir sus estados de bienestar emocional y que lo puedan compartir con los demás, éste debe ser considerado un bien común, sobretodo cuando hablamos de la dinámica familiar, toda la familia debe tener bienestar emocional. A continuación algunos consejos que pueden colaborar con este propósito:
  1. Gestión del tiempo: distribuir las horas del día ayuda a tener una visión más ordenada de cómo vivimos y además permite destinar tiempos de ocio recreativo, como también tiempos personales, para los distintos integrantes de la familia, incluidos los padres. Esta tarea queda en manos de los mayores, es responsabilidad de nosotros, los padres, elaborar un horario de actividades y vigilar que los tiempos se cumplan, así evitaremos que se nos fugue este recurso y que nos de una sensación de poca eficiencia o de que se están acumulando las tareas.
  1. Fijarse objetivos realistas: este punto es muy importante porque no debemos superar las capacidades ni hacernos expectativas que no podremos cumplir. Para fijarnos objetivos realistas debemos ser conscientes de lo que somos y lo que tenemos, en donde estamos y con qué contamos, de lo contrario generaremos un sentimiento de frustración hacia los demás y también para nosotros mismos, lo que en definitiva se traduce en un problema más.
  1. Disfrutar los pequeños avances que se consiguen: aprender a celebrar los logros y mantener ese positivo hábito es un bien que será muy preciado al interior de las familias, festejar con un abrazo, con una sonrisa, con un permiso extra hará sentir bien a quien haya obtenido el logro, le hará sentir ganas de lograr más cosas aún y podría contagiar al resto para hacer lo mismo.
  1. Ser positivo: una mentalidad positiva es clave frente a la vida, las personas positivas generan ambientes sanos, son como imanes, atraen a los demás, “tienen buen rollo”.
  1. Sentido del humor: el sentido del humor aumenta nuestras defensas, se dice que la felicidad vendría a ser como las golosinas para el cerebro, algo que hace que nuestra mente se sienta consentida y nuestro cuerpo sano. Vivir con sentido del humor nos permite enfrentarnos a los conflictos de una manera menos grave, nos hace ver las cosas desde un punto de vista más relativo, también nos deja expresar emociones o sentimientos negativos sin generar un ambiente tenso… a seguir este paso sin dudarlo!!!!
  1. Reír: La risa levanta el ánimo, mejora nuestro bienestar y como dato cosmético, previene la aparición de arrugas al realizar estiramientos de la musculatura de la cara. Atención mujeres!!!
  1. Mantener relaciones sociales: los integrante de estas familias deben plantearse como un objetivo importante el generar amistades, quizás incorporarse a algún grupo en donde se desarrollen distintas actividades, en el caso de los padres de familia existe el AMPA de los colegios por ejemplo, sobretodo si estos adultos no tendrán ocupaciones fuera del hogar que le permitan distraerse de las obligaciones de la familia durante algunas horas del día, así aprovechan de conocer a otras personas mientras se enteran de las costumbres y actividades de este grupo social, con ello obtendrá un conocimiento valioso sobre el ambiente en que estrán educándose sus hijos.
  1. No dejarse influir negativamente por los demás: cuando nos vemos enfrentados a tanto cambio, es probable que se produzca un cierto negativismo al interior de la familia, esto generado por temores, por insatisfacciones, por pena y tristeza, por variadas razones y emociones todas muy legítimas pero que deben ser abordadas para que no transforme en hábito y se contagie el resto de los integrantes. Si es uno de nuestros hijos el que se ve afectado por el negativismo es conveniente hacer una reflexión mediada con ellos, hablamos de niños que ya pueden escribir, entonces un ejercicio útil es pedirles que escriban una carta en la que se enumeren las cosas negativas que tiene en su vida, para que las identifiquen, se apoderen de ellas y las resuelvan.
  1. Música: la música como todas las artes llenan el alma de bellas sensaciones, sentimientos y emociones. La música trae recuerdos, nos invita a viajar, a tener un paseo por la diversión, la belleza, el amor. También estimula nuestro cuerpo, nos activa o nos relaja. Escuchar música y compartir en familia el gusto por ella es un hecho muy significativo, que une al grupo y que alimenta el bienestar emocional. A ponerlo en práctica entonces!!! En la hora de la comida y la cena, momentos en que estamos todos juntos es una buena alternativa.
  1. Ejercicio físico: una terapia a bajo costo y al alcance de la mano es hacer ejercicio, la actividad física cansa al cuerpo y libera la mente, regula los horarios de sueño permitiendo el descanso en horas en que el sol se ha escondido. Al movernos estimulamos la producción de beta endorfinas, que son las hormonas encargadas de regular muchas funciones de nuestro organismo y lo que se logra con esta regulación es un estado de bienestar que contribuye de manera insospechada al bienestar emocional. Mou – te!!!
  1. Imaginación emotiva: podría definirse también como fantasear o soñar, se dice que cuando una persona sueña con algo ya tiene la mitad de su sueño en las manos, como si estuviera más cerca de lograrlo. Soñar es gratis, imaginar y fantasear también, además de no tener que pagar por ello, nos brinda muchas satisfacciones, cuando nos imaginamos algo es como si lo estuviéramos viviendo y si estos sueños, fantasías o imaginaciones son agradables, produce estados de felicidad, paz, tranquilidad, entusiasmo, amor, etc. Es una fuente para generar emociones y sensaciones positivas.
  1. Relajación: la relajación es vitalmente necesaria en el qué hacer de las personas. puede ser física o mental, ambas hacen un aporte al bienestar. La relajación es personal, cada quien debe reconocer qué lo hace sentirse relajado, qué le gustaría hacer para estar relajado y entonces incluirlo en la programación y/o gestión del tiempo. Tejer, correr, caminar, pintar, leer, bordar, en fin cada quien debe encontrar su vía de escape y usarla.
  1. Ser escuchado: ser escuchado no es lo mismo que oír. Cuando uno se siente escuchado, se siente acogido, comprendido, siente que han puesto atención en lo que se estamos diciendo. Cuando se tiene hijos en edad adolescente o cercana a ella, se debe practicar mucho el escuchar y esta escucha debe ser muy pasiva, así dejaremos que nuestros hijos hablen tranquilamente y nos podremos enterar de lo que pasa en sus vidas de adolescentes. En este momento de la vida familiar la intervención de los padres es muy pasiva y de vigilancia, es decir, escuchamos, ponemos atención, vigilamos, estamos atentos, pero no nos “metemos” como cuando eran pequeños, lo hacemos sólo en caso de ser necesario.
  1. Expresar afecto: los afectos, el vínculo de apego, los lazos sanguíneos, el amor y el cariño físico deben existir en la vida de las personas, las demostraciones de amor son fundamentales, darán tranquilidad y paz al interior del grupo, seguridad y confianza a los más pequeños y mantendrá unidas a las parejas.
Anuncios